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Pintura Negra

Pintura negra (2000, Ediciones Ameghino)

Este libro es una suerte de experimento poético. Un juego que parte de la profunda admiración que siento por Goya. Pintura Negra incluye poemas y cartas “escritas” por el gran maestro español. Goya habla e interpela al lector en esos textos dónde se mezcla la cita culta y el habla popular, donde se cruzan el amor, el sexo, la vejez y la muerte.

Un Comentario »

  1. 1
    Andrea  

    Reynaldo:
    Buscaba librarme de los restos de tensión que había acumulado durante el día. Deambulaba entre disquerías y librerías. Miré entre las mesas repletas de libros y me llamó la atención uno con tapas negras y letras rojas, pensé: – es indudable cómo aplican los editores las técnicas de marketing al servicio de la comercialización – , era tu “Pintura Negra”. Lo tomé y junto a un cd de Ibrahim Ferrer y Ochoa, hice la inversión de la tarde.
    Eran las ocho y media , me apresuré en búsqueda de una cafetería. Tenía sed y pedí un jugo de naranja. Un libro con pocas páginas, no demoraría mucho y me aventuré a la lectura. Al término, releí “ Diálogo de sordos”. Salí a la vereda y paré un taxi. El aura que proyectaban las luces de las calles que veía por la ventallina me porfiaron en abrir paso a fantasear con las posibles apreciaciones de Goya y Lucientes, en el caso, de que hubiese tenido la oportunidad de leer tu bella y minuciosa descripción de la despedida goyesca, al estilo descarnado y grotesco del dolor en perfecta unión con la lucidez y sutileza que plasmó en las paredes de su quinta durante su afección auditiva. El auto se detuvo, repentinamente, frente al semáforo y también se esfumaron mis bríos de presunciones. Probablemente, no conté con el caudal suficiente de chispas imaginarias sobre los hechos y situaciones, aunque inventadas, como posibles, hasta el fin del trayecto. Me sonreí, con la certeza que nunca, jamás, lo sabremos. Por una simple razón, llegamos tarde para ser testigos presenciales de sus pinceladas. Los estudios psicológicos de su biografía , son sólo suposiciones. Nada más. A Beethoven lo inspiró la alegría, en su total sordera, para componer su himno.
    El chofer paró en la puerta y me despidió con un buenas noches y que descanses. Al que respondí: – lo mismo para vos – . Me esperó hasta que cerré la puerta principal. Todo un gesto de cordialidad y cuidado.
    Ya en mi cálido refugio , el hambre me obligó a preparar la cena, escuché los mensajes en el contestador que se mezclaron con la candidez de la música del cd que estrené. Prodigioso manifiesto de la cultura popular cubana. Para recomendar.
    Podría admitir que Goya ejerció en mí una oscura fascinación, tal vez será por mi condición innata de reconocer con cierto sarcasmo los despojos fantasmales con que trató a los acontecimientos calamitosos en sus últimos años.
    Ordené mis papeles para el día siguiente y me dormí complacida al advertir que había saldado la deuda en el cierre del undécimo día del mes de noviembre.
    He volcado sólo impresiones personales y no poéticas. Cada quién hará uso de su libre albedrío de sensibilidad e inteligencia con estimaciones más simples o específicas dentro del contexto pictórico o literario, al mirar a Goya y leer tus palabras.
    Hasta acá llegan mis líneas sobre ayer. Hoy un nuevo día ha arrancado.

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